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El director y guionista neoyorquino nació en 1946. Su filmografía le ha otorgado en tres ocasiones el premio Oscar y otros tres Globos de Oro. El reconocimiento de su talento fue en un primer momento como guionista, auque anteriormente ya trabajó como director en películas que no hicieron eco en el cine. Trata temas polémicos y se sirve del estilo documental para crear películas como KFK: caso abierto y Asesinos natos. Realizó los guiones de El expreso de medianoche, 1978, Conan el Bárbaro, 1982 y Scarface, 1983. Películas con las que trabajó con los directores Alan Parker, John Milius y Brian de Palma respectivamente. Obtuvo el Oscar a la mejor dirección con Platoon, 1986. Un año después, dirigió Wall Street, en la que la interpretación del protagonista le ofreció a Michael Douglas un Oscar. 
En la línea bélica le sigue Nacido el 4 de julio, con la que obtuvo su segundo Oscar como director. En 1990, rueda The Doors, cuya trama se basa en la figura del cantante del grupo, Jim Morrison e intenta explicar su vida personal y como artista. En 1992, realiza una nueva película basada en el contexto de guerra del Vietnam, Heaven & Earth. Tres años después retoma la línea melodramática con Nixon de la mano de Anthony Hopkins. En 1996, surge la película U-Turn, cuya historia es paralela a su anterior Natural Born killers. Le sigue, en 1999, Any given Sunday. Más adelante, centra su temática en realidades trascendentes haciendo uso del género documental. De ahí, nace en 2003 Comandante, cuya película enfoca al dictador Fidel Castro y levantó polémica por situarse lejos de la realidad cubana y tener una postura partidista. Persona non grata, también fue dirigida en el mismo año, cuyo film explica a modo de documental el problema entre el pueblo israelí y el palestino. Al año siguiente, Stone trabaja en una segunda parte sobre Fidel Castro partiendo de sucesos terroristas, bajo el título Looking for Fidel. Alexander es su siguiente película, a través de la cual nos hace llegar la vida de Alejandro Magno. World Trade Center, 2006, trata una de tantas terribles historias que padecieron todos los involucrados en el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, sin entrar en juicios políticos ni en denuncias, cuyo enfoque decepcionó al público estadounidense.
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