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La actriz norteamericana nació en Massachussets, (1908) y se la conoció como la reina de Hollywood. Su carrera artística se desarrolla por todo tipo de escenarios, actuó en cine, teatro y televisión. Por diez veces fue nominada al Oscar como mejor actriz y de ellas lo consiguió en dos ocasiones.
Realizó sus estudios de interpretación en la Academia Cushing de su ciudad natal. Consiguió un pequeño papel en la obra Boradway, en 1923, y de ahí obtuvo otro papel en El pato salvaje. Tras interpretar un personaje de la obra Platos Rotos en Broadway, fue reclamada por la productora Universal Studios para realizar una prueba de la que no salió seleccionada. A pesar de ello, consiguió trabajar hasta en seis películas The Bad Sister, Seed, El puente de Waterloo, y otros títulos, pero finalmente no convenció a la productora y prescindió de ella. Después de un largo recorrido prácticamente silencioso, logró él éxito y merecido reconocimiento con la película Cautivos del deseo, en 1934. Aun así, no alcanzó a ser candidata a las nominaciones del Oscar como mejor actriz. Para ello, tan sólo debió esperar un año, en 1935 el film Peligrosa le otorgó el Oscar. Los trabajos posteriores no fueron acogidos de forma muy entusiasta, aunque cabe destacar El bosque petrificado, película en la que compartió el guión con Humphrey Bogart. 
Bette Davis se vio involucrada en un juicio por no cumplir las condiciones contractuales con la productora Warner Brothers. En la búsqueda de mejores guiones se aventuró a aceptar otros trabajos que le ofrecían en Gran Bretaña, por lo que violó la exclusividad a la que se había comprometido con la productora de Hollywood. Los resultados de este conflicto fueron fatales para la actriz, cuya fortuna se giró 180 grados. Entonces, no sólo tenía deudas si no que también dejó de tener ingresos. En 1937 intervino en una película de cine negro, La mujer marcada. Su interpretación fue muy valorada por la crítica y consiguió recuperar su nombre como actriz. Jezabel, le proporcionó un segundo Oscar. Le sigue Amarga victoria, en 1939, película que la nominó nuevamente al Oscar. En estos años experimento uno de los mejores momentos profesionales de su carrera en los que sus películas eran de las más taquilleras. El cielo y tú, 1940 y La carta. En teatro, interpretó el personaje principal de La Loba, cuya actuación le otorgó otra nominación al Oscar. Continuó en la gran pantalla con La extraña pasajera, en 1942 y con Alarma en el Rhin, de 1943. A partir de este mismo año, comienza una etapa de declive personal y profesional. La repentina muerte de su marido casi la aparta de su labor artística. En 1944, El Señor Skeffington, le ofrece otra nominación. Las tres posteriores que le siguen pasan prácticamente desapercibidas. Cuando todo su entorno empezaba a creer que su talento o fuerza como actriz se estaba apagando, la obra teatral de Eva al desnudo, 1950, recibió las mejores críticas de toda su carrera como artista. De hecho, volvió a ser nominada al Oscar, además de ser premiada como mejor actriz en el Festival de Cannes. En 1961 destaca, Un gángster para un milagro y le sigue el título de ¿Qué fue de Baby Jane?, cuya interpretación le devolvió al éxito. Su extensa filmografía fue reconocida con el premio concedido en 1977 por el American Film Institute, y dos años después logró un Emma como mejor actriz. Aún en el 78 trabajó en la Muerte en el Nilo, una película basada en una novela de misterio de Agatha Christie.
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