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El actor que casi siempre encarnaba personajes legendarios ha dejado un importante rastro en cine norteamericano. Estudió Arte Dramático en la Academia Americana en Nueva York y logra introducirse en Broadway gracias a Lauren Bacall, que por entonces ya era una consolidada actriz. Sus primeros pasos en el mundo de la interpretación se vieron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial, pero un año pudo retomar su carrera en Broadway. 
Entorno a los 30 años es requerido por los directos de la gran pantalla y lograr un primer papel en la película El Extraño amor de Martha Ivers. Más adelante, en el 49 interviene en Ídolo de barro, título con el que obtiene su primera nominación al Oscar como mejor actor. Aunque fueron buenos años profesionalmente, hasta llegar los 60 lo alcanza su consagrada posición. Senderos de Gloria, Cautivos del mal, Un extraño en mi vida y Espartaco son las películas que muestran su valor como actor y le otorgan el reconocimiento de la industria del cine estadounidense. El loco del pelo rojo, le convoca nuevamente como candidato al mejor actor. De hecho, fue nominado en tres ocasiones aunque sin lograr finalmente el Oscar. En los años 70 empieza a producir películas y varias ocasiones trabaja con el director Stanley Kubrik, para quien también había interpretado personajes como el épico Espartaco. La Academia le reconoció sus 50 años como actor con un Oscar de horno en 1996.
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